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  APORTACIONES DE LA TERAPIA GESTALT A MI TRABAJO COMO PSICÓLOGO


APORTACIONES DE LA TERAPIA GESTALT A MI TRABAJO COMO PSICÓLOGO

Por Manuel Hoya Mena




Este escrito surge a raíz de un taller que impartimos desde nuestro centro ConAlma en la UNED de Talavera de la Reina.

En un primer momento me propusieron que diese una charla sobre las aportaciones de la Gestalt a la Psicología, lo que así planteado me parecía pretencioso. Así que se me ocurrió enfocarla desde mi propia experiencia, cosa que por otro lado es una forma muy gestáltica de contar las cosas.

Yo fui de la Gestalt a la psicología. Conocí la Gestalt haciendo teatro, y fui queriendo conocer más y más, y cuanto más conocía más me interesaba conocer-me, porque en lo que derivó este interés fue en mi propio proceso como persona. Pronto me di cuenta de que me quería dedicar a la psicoterapia y comencé a estudiar la licenciatura en Psicología.

Y ahora desde mi propia experiencia ¿qué me ha aportado el enfoque gestáltico a mi profesión de psicólogo?



 LA IMPORTANCIA DE LO EMOCIONAL.

La Gestalt es una psicoterapia centrada en la emoción.

Lo emocional se ve en la carrera. Hay asignaturas en las que lo emocional se estudia y que aportan un conocimiento imprescindible para los psicólogos.

Y La Gestalt me ha dado un profundo conocimiento de lo emocional. Un conocimiento desde dentro. No desde lo académico, sino desde mi propia experiencia. En mi proceso me he ido dando cuenta de cómo siento y gestiono mis emociones. De cómo siento la rabia, el miedo, la angustia, el amor... he aprendido a reconocerlas, a aceptarlas, a saber cómo las interrumpo, a saber cuál niego porque no tolero, a saber qué hago para no entrar en contacto con emociones que no eran de mi agrado. También a saber cómo evitaba ciertos estados emocionales y qué hacía para no entrar en contacto con ellos. En definitiva me ha mostrado las formas en que evitaba vivir mi vida con todos sus colores.

Todo este conocimiento ha recaído en mi día a día, en mi vida. He ido recuperando la capacidad de vivir, de experienciar la vida. Ha sido como reactivar un proceso de maduración que estaba interrumpido y oculto. Este autoconocimiento emocional me lo ha dado la Gestalt.

Y en lo profesional, no me imagino trabajar sin este profundo conocimiento de mí. El reconocer mis propias emociones me ha dado el olfato de identificarlas en los demás. Me ha permitido no tener que esperarme hasta que se le hinchen las venas del cuello al cliente para saber que está enfadado, sino poder reconocerlo mucho antes, para poder abordarlo mucho antes.

El tomar conciencia de la forma en que yo evitaba ciertos estados emocionales me ha dado la capacidad de identificar cómo los evitan mis clientes, y la capacidad de poderlos acompañar.

Como terapeutas acompañamos al cliente con lo que traiga, y lo normal es que sean estados emocionales más o menos intensos. Si no puedo sostenerme en mis estados emocionales difícilmente podré sostenerme ante los estados emocionales de mis clientes. Y si el cliente no se sostiene, y yo tampoco, nos caemos los dos.

Y en todo proceso terapéutico es de gran importancia el ir pudiendo sostenerme, el ir aprendiendo a apoyarme sobre mis dos piernas, sobre la respiración, sobre el cuerpo…
En eso consiste el proceso terapéutico: es un proceso que discurre del apoyo externo, el que brinda el terapeuta, al auto-apoyo, el que va recobrando el paciente con la ayuda del terapeuta.



 LA ACTITUD.

La actitud gestáltica es lo que me permite poder estar con lo que a mí me está ocurriendo y con conciencia de lo que le esté ocurriendo al cliente. Y esto en Gestalt lo hacemos con una actitud que se sustenta en tres pilares que son la presencia, la conciencia y la responsabilidad.

Se trata de poder estar con lo que hay aquí y ahora, con lo que está aconteciendo sin tratar de evitarlo. Y esto es “la presencia”. Es algo muy simple y complejo a la vez: es estar con lo que me está ocurriendo, dejarlo suceder tal cual se está dando en el momento presente, permitiendo la experiencia y escuchándola.

Este estar aquí y ahora, en la realidad de lo que somos y de lo que está pasando nos conduce de forma natural al segundo pilar de la Gestalt: "la conciencia". De la experiencia de estar presentes aquí y ahora con todo lo que somos, con lo que va aconteciendo, surge fluidamente un darse cuenta, una toma de conciencia, que se lleva a cabo también con la totalidad de lo que somos.

Y de todo esto de lo que nos vamos dando cuenta necesitamos hacer algo con ello. Y la mejor respuesta, por supuesto, es ir haciéndonos responsables. Responsables de los que nos ocurre. Pudiendo poco a poco ir dando espacio a partes ignoradas o rechazadas de mí. Por ejemplo: Ir de ver lo agresivo o manipulativo de los demás, a poder hacerme responsable de lo agresivo o manipulativo que hay en mí, con el objetivo de poder integrarlo. Dejar de verlo como algo tal vez negativo, y comenzar a verlo como otro recurso que puedo usar cuando la situación lo requiera.

Todo esto con el objetivo de ser capaces de dar una respuesta más ajustada a lo que verdaderamente necesitamos, queremos y podemos sostener, más allá de creencias, prejuicios y fantasías.

La actitud gestáltica se sustenta en estos tres pilares y guían el trabajo tanto personal como profesional.




 LA IMPORTANCIA DE EL CUERPO.

En el cuerpo se sienten los sentimientos, las emociones y las sensaciones. Y del cuerpo surgen los impulsos, los deseos, las pasiones. Y del cuerpo surge la orientación y la acción. Y también pienso en algún lugar del cuerpo. Nada de esto ocurre fuera del cuerpo.

Pues eso, que todo es cuerpo, que se trata del medio, del lugar, de la infraestructura. Y no de una forma pasiva, como un contenedor. Es desde donde experimento y es desde donde expreso. En el cuerpo ocurre todo. En Gestalt la enfermedad física no es una parte que puede ser afectada por lo psicológico, que sería el punto de vista de lo que se llama “psicosomática”. La Gestalt tiene una concepción holística del ser humano. Lo psicológico no afecta al cuerpo, como si fuesen dos entidades distintas, sino que tanto los procesos físicos como los psicológicos son aspectos del mismo todo, del organismo, de la persona… ocurren al mismo tiempo.

Y es desde el cuerpo desde donde experimento. Y desde ahí, cuando trabajamos en Gestalt siempre preguntamos “¿cómo sientes eso?”, o “toma contacto con lo que dices”. Le damos una importancia mayor al experimentar que al razonar sobre algo. El razonar está al servicio del experimentar.

Y cuando estoy tratando de escuchar al otro, no solo escucho lo que dice, sino también cómo lo dice y qué hace cuando lo dice. El cuerpo nos da una información que no está filtrada por “lo que quiero mostrarte” sino que nos aporta una información sobre lo que realmente está pasando.

A veces con el solo darme cuenta de estas discrepancias y comunicárselas al cliente, es suficiente.

Los humanistas trabajamos con dos sillones uno en frente de otro, sin nada en medio. Yo comparo el tener una mesa entre mi cliente y yo como tener una mesa en el parabrisas de mi coche, no me dejaría ver, atender a lo que está pasando, mucho más allá de lo que me están contando.

Y esta supremacía al cuerpo, a la experiencia, al todo, me lo ha enseñado la Gestalt. No como algo a tener en cuenta, sino lo que se tiene en cuenta.




 LA IMPORTANCIA DE LA ESCUCHA.

Otra gran cosa que me ha aportado la Gestalt en mi trabajo es el saber escucharme y escucharte de una determinada manera. La escucha de mí mismo cuando estoy frente a ti, ¿qué me está pasando en tu presencia?; y la escucha de ti desde una doble vertiente: por un lado lo que me dices y por otro todo lo que no dices pero que está pasando. Esta doble vertiente corresponde al lenguaje verbal y no verbal.

¿Podré saber qué te pasa a ti si no sé qué me pasa a mí? NO. No es posible. ¿Podemos convertirnos en escuchadores objetivos dejando fuera lo nuestro? NO. Esto lo está demostrando la ciencia y la experiencia.

¿Entonces de qué se trata? De afinar la escucha, primero hacia mí, escuchar qué traigo yo, qué me está pasando. Si no sé lo que siento yo, estoy perdido.

Lo que niego de mí interfiere en lo que escucho de ti, en modo de proyección, de aversión a lo que traes tú, pasando por alto lo que me cuentas, etc. Y los clientes traen asuntos que muchas veces tienen que ver con los nuestros, y todo se mezcla y es un lío.

Y cualquier intervención que no parta de una buena escucha, aunque se aplique una gran técnica, no sirve de nada. Como si mi coche pide aceite y le echo gasoil, pero del mejor. Esto no sirve. Para afinar la escucha necesito conocerme, poder identificar cuál es la señal y cuál el ruido que yo mismo produzco.

Y al afinar la escucha hacia mí mismo puedo saber qué me pasa a mí ante ti. Y se puede saber qué le esté pasando al otro a partir de lo que yo estoy sintiendo. Puede que la desconfianza del otro provoque en mi cierto sentimiento, y por medio de éste me doy cuenta de su desconfianza. O que lo que me pasa a mí en su presencia, por ejemplo, que me aburra, puede ser de gran valor para el cliente al poder darse cuenta de su poder para aburrir a los demás. Y es probable que esto le esté causando problemas en su vida.

Necesitamos saber escuchar lo que nos pasa a nosotros, no solo para que no interfiera con lo del otro, sino como la propia herramienta de trabajo.

Y este es otro pilar de la Gestalt, utilizar lo que nos pasa con el cliente como fuente de información.

Y por supuesto está la escucha de lo que la persona me está transmitiendo, como ya he dicho, con su comunicación verbal y no verbal.




 IMPORTANCIA DE LA RELACION.

Y todo lo anterior me lleva a la relación, tan importante en este oficio y en cualquier profesión de ayuda. Y en esto los humanistas destacamos y somos los que más cuidado ponemos. Creo que esto es un aspecto a cuidar independientemente del modelo teórico que sostenga mi trabajo. Difícilmente un cliente me va a dar la posibilidad de aplicar un tratamiento si no se siente a gusto con el terapeuta, sino se le escucha y se atiende lo que le está ocurriendo. Y lo que le está ocurriendo se atiende con mi actitud en la relación.

Cuando una persona acude a un terapeuta suele estar en una situación complicada. Y lo primero como terapeutas es escuchar el estado de la persona que viene y poder dar una respuesta a lo que le está ocurriendo, una respuesta comprensiva, que no es aparentar que le comprendo, sino comprenderle de verdad. Una respuesta no verbal y puesta en la relación que de alguna forma es reparadora.

Y esta respuesta no es para todo el mundo igual; a una persona con miedo le daré seguridad, a otra desamparada le daré acogida. Y esto se hace en la relación, no diciéndolo, no con palabras... No vale decir "¡estate seguro conmigo!", sino que haré para que el otro se sienta seguro. Y esta respuesta surge espontáneamente del contacto con lo propio.

Mi respuesta al dolor del otro podrá ser una respuesta auténticamente comprensiva si yo estoy en contacto con mi propio dolor. Si no estoy en contacto con lo mío, mi actitud ante el otro es un “como si”, una especie de teatralización sin ningún tipo de implicación.

Y normalmente el daño en las personas está causado en la relación, o en la ausencia de ésta, como por ejemplo en el abandono. Y si hay posibilidad de repararlo es en el mismo lugar, en la relación.





 EL ESQUEMA DE APOYO-CONFRONTACION.

En Gestalt el apoyo (refuerzo) se lo damos a las expresiones auténticas del cliente (sentimientos, conductas y deseos genuinos) y al mismo tiempo se confrontan o frustran sus juegos manipulativos, tanto hacia sí mismo como hacia los otros, en los que se incluye el terapeuta.

En Gestalt se apoya (refuerza) todo aquello autentico o genuino del cliente, con el objetivo de ir haciendo espacio a lo que de verdad el cliente es, y no a lo que le han dicho que debe y no debe ser (frustrar lo que intenta ser de una forma deliberada y apoyar lo que es de una forma natural).

Y se frustra (confronta) todo intento manipulativo, con la intención no de castigo, sino por ejemplo, de que deje de intentar que los demás hagan por él lo que él cree que no puede, para que él pueda movilizar sus propios recursos.




 UN MAPA: La Autorregulación Organísmica.

El mapa de la Gestalt me ha dado una visión sobre cómo las personas funcionamos y disfuncionamos. Una visión de un proceso que se está dando y de la forma en la que lo interrumpimos.

Y este proceso que nos hace funcionar es la homeostasis. El organismo tiende a ir a por lo que necesita y a liberarse de lo que le sobra.

De aquí la importancia de estar en contacto con lo que a uno le está pasando, con lo que está sintiendo, con la emoción… en definitiva con la necesidad, sea esta fisiológica o relacional.

Cuando uno está en contacto real con su necesidad, uno tiende a resolver, a realizar las acciones necesarias para que esa necesidad sea satisfecha y recuperar así el equilibrio del organismo. Las necesidades básicas (tanto de índole fisiológica como psicológicas) del organismo son ineludibles, y siempre que yo esté en contacto con mi necesidad la voy a satisfacer.

En Gestalt explicamos este proceso mediante el ciclo de satisfacción de necesidades.

Pero la cosa, aparentemente simple, se complica en el momento de que dos necesidades se confrontan: la mía y la tuya. Por ejemplo: hay una necesidad básica como la de ser querido que tiene que ser satisfecha a través de la relación con los demás. Aquí la cosa se vuelve complicada porque ya no va a depender solo de mí, también de ti. Si no consigo satisfacer esta necesidad de manera directa, aprenderé a satisfacer mi necesidad ineludible de la manera que haga falta, aunque sea indirectamente, valiéndome de juegos o estrategias (negando o rechazando partes de mí, mintiendo, manipulando, etc.). Y a estas formas indirectas de satisfacer mi necesidad es a lo que llamamos mecanismos de defensa o mecanismos neuróticos.

Estos mecanismos interrumpen el ciclo de satisfacción de necesidades, creando formas de relacionarnos con los demás que no están en contacto directo con nuestras necesidades. A través de los mecanismos satisfacemos la necesidad de forma neurótica e indirecta y por lo tanto generadora de sufrimiento e insatisfacción crónicas.

Y este mapa para mí es de especial potencia en mi trabajo, sobre todo porque es un mapa de proceso.
Hay otros mapas como por ejemplo el DSM-IV, pero este es estático y solo sobre síntomas. El mapa gestáltico es sobre lo que crea el síntoma, la causa de este.




 ECLECTICISMO.

Y este punto, más que dármelo la Gestalt, me lo ha dado la carrera de Psicología.
No creo en las luchas sobre si es esto o lo otro. Los grandes teóricos necesitaron aislar la parte que querían investigar. Tanto Freud, como Skinner, como Perls, etc. necesitaron aislar una parte de todas las demás partes de un todo, que es el ser humano, para poder centrarse en la parte que estudiaron en profundidad.

Del humanismo se dice que no es ciencia porque no mide las variables con las que trabaja. Sí, es cierto. La relación difícilmente se puede medir cuantitativamente, pero por eso no deja de ser importante lo relacional. Además, como es difícil de medir se invierte menos en investigación... Aunque esto va cambiando.
Y lo mismo con el conductismo, puedo rechazarlo porque lo quiere medir todo cuantitativamente. Pero sin este tipo de medida no estaríamos donde estamos. La ciencia cuantitativa nos ha hecho avanzar mucho en los últimos siglos.

Como terapeutas, como aplicadores de lo estudiado en profundidad por otros, nos conviene y necesitamos juntar de nuevo las fichas de este gran puzzle que es el ser humano.





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